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agosto 2013
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Archivo mensual: agosto 2013

Estos tiempos grises

 

La guerra

 

 

 

Existe una vida más allá de la consciencia

donde se aúnan las ninfas para vivir,

para soñar sobre las transparencias

que se disuelven en nuestro confín.

 

Existe un misterio en los límites de la luz

inmensamente fúlgido, embaucador,

donde yacen los sueños, el azul

diáfano de la paz del alma y del amor.

 

Existe una lucha en el punto más álgido

de la esperanza, en donde se acallan

las penas diarias, los opresores hálitos

miserables que malviven a rastras.

 

Mas, existen la maldad, la injuria, la desgracia,

y no se pueden segar sus raíces profundas

porque no existe hoz ni manos que la blandan,

ni fortaleza necesaria, ni voz rotunda

que resuene con firmeza sobre este mundo

atroz para doblegar el desaliento oscuro

que vaga a sus anchas por su piel iracunda.

 

La fortuna del amor se resiste destemplada,

el edén de la ternura se abate en la distancia,

la flor de la hermandad se marchita condenada,

el tul dorado de la empatía no reclama

esa dulce melodía que resuena en las campanas,

el dolor y la fatiga serpentinos se encaraman

sobre el alto de las sierras para esparcir sus lágrimas,

qué funestos son los días, qué estériles se deshojan

entre los vientos otoñales que planean con sus alas,

qué negra quedó la noche atragantada en nuestras gargantas

mientras se turban las espigas de la paz entre denudadas espadas.


 

Amor puro

 

amor-puro-y-eterno

 

 

 

El amor, ¡Ay, el amor puro!

que se baña en el lago

incandescente de mis entrañas

 

Y se anega de llama en lo oscuro

de un sol gigante devorado

por el hambre de dos almas.

 

Tierno hermano de la vida,

jugoso, atónito, encantado,

entona sobre mí con tu lira

la belleza de tus dulces cantos,

 

Duérmete sereno entre mis brazos,

ensártame con tu tajo afilado,

átame con tu soga estas manos,

¡Ay, amor puro!, no te marches de mi lado.


 

Nos dejó la noche

 

la noche

 

 

 

Mi noche se columpió en ti

como vaivén caótico sin vuelta,

lanzada hacia un vértigo gris

enmarañado de tristeza,

furtiva, buscando las estrellas,

sin luna, cubierta de hielo muy frio,

tan estéril, tan inánime como la piedra.

 

Se voló escudriñando las felices horas

que olvidamos en la marea seca

de los mares de la tiniebla,

abajo en los fondos de las olas

que antaño dibujaban nuestra luna llena,

nuestro amor, nuestra florida oda

se llenó de sal, de caracolas muertas,

se ahogó en el infinito del horizonte

de un océano enterrado en las arenas,

la noche se apartó del orbe,

de las encrucijadas, de las frescas

promesas de nuestra férrea entrega.

Se despidió sin un adiós, sin un lamento

sin un suspiro, sin un conjuro… bajo la tierra.


 

Amor abandonado

 

Amor abandonado

 

 

 

Vas y vienes como marea a la orilla,

en tu caminar avanzas sin pasos

arrastrándote sobre la arena de puntillas,

a veces llegas jadeante bajo el ocaso,

afligida, otras cubierta de ceniza,

solitaria siempre te aproximas,

cautelosa, embriagada de dudas,

casi rota, postrada de rodillas,

embargada en tus pesares y ataduras,

revestida de grises, cubierta de desdicha.

 

Pareciese que se te heló el ánima

mientras sentías la sombra de la luna,

Dios sabrá que intenso rayo te castiga

para que tu mente esté sumida en la locura,

en tus labios solo queda una mueca

de congoja, una ventana desvalida,

en tus ojos un pozo sin fondo que llega

a lo más sangrante de tu carne viva,

en tus manos solo portas la derrota

continuada de tus sombras malheridas,

en tu corazón confinado se te nota

que dejaste de vivir para el resto de tus días.

 

Pobre paloma, se te partieron las alas

en tu vuelo sobre la anchura del espacio

mientras cargabas en tu seno la morada

de tu infierno, el sinsabor rancio

de la cruenta mancha de una batalla

librada sin escudos ni descansos,

sin banderas, sin deseos, sin agravios.

Pobre mariposa, el aire se rajó bajo tus alas,

caíste como ángel maldito al vacío helado,

tu color se vació en el limbo disipado

donde revolotean sin rumbo las almas,

tu canción de amor se deshizo en el barro,

tu rumbo se eclipsó por siempre, de ti no quedó nada.


 

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