Registrado en Safe Creative Safe Creative #1301030070926
Registro de la Propiedad Intelectual Expediente Nº 201399900106232
Agosto 2017
L M X J V S D
« Nov    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Entradas mas visitadas

Prosa poética

Tengo

 

universo

 

 

Llevo conmigo el olor del jazmín en primavera,

el diáfano cielo estrellado de una noche de verano,

la caída de las hojas del ocre otoño,

la blancura de la nieve que inunda todo en invierno…

Llevo la dulzura de tu aliento,

el brillo interminable de tus ojos,

el siena arropado de tu pelo,

tu nívea alma envolviendo a la mía.

¿Qué más pedir?

¡Tengo todo el universo cobijado en ti!

 

 

 

Monotonía urbana

 

monotonia

 

 

Suspira el viento,

estoy en la calle,

las farolas ya brillan

como cerillas gigantes,

mis pensamientos se enmarañan

enajenados por la noche,

me subo el cuello

de la chaqueta, me acomodo

la grisácea bufanda,

medianamente me encuentro

a gusto y sigo transitando.

En los ventanales se adueñan las luces

de los anónimos hogares, el frío

no les afecta, la noche va bajando,

mi cabeza se muestra inquieta

echando de menos el resto de mi cuerpo,

los jardines palidecen entre sombras,

los coches pasan desatinados,

me giro y vuelvo hacia mi piso,

el recorrido de hoy ha sido delirante,

mañana me vestiré con la misma ropa

y saldré a ver de nuevo al mundo,

quizás vuelva a pisar otro chicle

que me aferre al negro asfalto de siempre.

 

 

 

Eras para mí

eras para mi

 

 

 

Por el resquicio de tus labios

advertí que eras para mí,

lo hice cuando tu voz trepidaba

sin alcanzar a acabar las frases,

lo supe al instante, al segundo.

Eras una afable rosa sin espinas

irradiando sus pétalos tupidos,

un alma sin exceso, sin perfidia alguna,

el bucle infinito de tu negro pelo

caía rotundo sobre tus hombros

encogidos por la timidez extrema,

tus ojos no se atrevían a hablarme

de frente, tus labios se adivinaban

jugosos como roja y madura fruta

que en su rama espera ser cogida.

Mil noches te soñé de este modo,

mil días te ansié como ningún mortal

lo hizo antes; hambre, pasé hambre

de ti; sed, sed infernal de ti,

fui reo en la celda de tu frágil isla,

preso de tu tierno cuerpo toda una vida,

aún lo recuerdo, nunca, jamás se me olvida.

 

 

 

 

Nana del aire

 

nana del aire

 

 

El aire, ¡Ay del aire que te rodea!

llega a ti como brisa de arboleda,

te recorre esmerado, casi servil,

juguetea sobre tu pelo extenso

calándolo con olor a tierra mojada,

a alhelíes preñados de primaveras,

se mira en tus ojos de otoñal hierba

que pestañean suavemente a su paso

y lo domeñas, lo inquieres, lo serenas.

 

¡Ay del aire que embaucado se te entrega!

siempre resbalaría por la estepa excelsa

de tu dorso, llevándote en sus crines

la tibia trova que eternamente lo corea,

sueña mi niña que los vientos no acudirán,

quedaron confinados en los eriales lejanos

del más allá, duerme sosegada y queda

que el aire te mece amante e inocente,

que te venera sin límite, que vela a tu lado,

sueña mi niña, el aire contigo se duerme.

 

 

 

Siempre poesía

 

poesia

 

 

Poesía que expandes las almas

con cada retazo de tu esencia,

poesía que asaltas corazones

disipados en la inquietud,

corazones henchidos de savia

intensa que sueñan con la gloria,

nunca te ausentes, la eternidad

es tu sino, la flor tu Dios.

 

Ven a nosotros cada día,

cúbrenos con tu blanca magia,

háblanos de paz, de misterio,

de la fortuna del enamorado,

de ese sencillo júbilo que irrumpe

con el verso clemente descendido

de un sol siempre puro, inmaculado.

 

Poesía adormeces las mentes

en tu exuberante resquicio,

haznos sentir la frescura

de un rio de besos que baña

la infinitud, la inmensidad

del amor que tanto se porfía,

cúranos de la rutina ingrata,

amamántanos con tu fértil pecho,

por siempre… poesía, poesía, poesía.

 

 

 

No soy de ese mundo

 

 

No soy de ese mundo

 

 

 

 

Solo estoy en la penumbra,

mis ojos deambulan por el cielo

desde la única ventana

que vive a mi lado,

su angosto vano

me recuerda la ligereza

de la vida que se agita

en las calles próximas,

allí donde el mundo

se recorre con pasos largos,

con miradas que se ausentan

acelerando su propia ceguera.

 

Así es el mundo…

luces y sombras,

caminos cortos y largos,

espinas que viajan solas,

solas como viudas

en carne viva, melancólicas.

Solo estoy en la penumbra,

afuera, donde yo no voy

los días sucumben sin remedio,

aciagos, para nunca más volver.

 

 

 

Hoy

Blog andaluz

 

 
 
«Andalucía por sí, para España y la Humanidad»